
En este ecosistema virtual que es Facebook en el que se mezclan amigos con aficiones, servicios, bizarradas varias y eventos, las marcas no pueden funcionar como lo hacen los amigos. Ese fue el motivo de la aparición de páginas de fans —ahora llamados “perfiles públicos”—. ¿Por qué? Porque en primer lugar un “amigo” en Facebook, por defecto, tiene acceso a toda la información del usuario y una marca no tiene porqué poder hacerlo y en segundo lugar, porque uno es amigo de personas, no de entes abstractos.
Una vez aclarados los porqués vamos con una pequeña guía de lo que sería un uso apropiado de los “perfiles públicos” por parte de las marcas.
Si Facebook es un escaparate, lo más acertado es que mediante nuestra presencia en él busquemos: branding; fidelización mediante la creación de una comunidad que permanezca atenta a nuestras notificaciones y que se sienta atendida correctamente; y la difusión de las acciones, productos o servicios.
Por supuesto, la pregunta es:
¿Cómo conseguirlo?
- Compartiendo contenidos de valor; textos, audio, video e imágenes susceptibles de ser comentados.
- Dinamizando la comunidad en la que participamos.
- Incentivando la participación
- Personalizando las pestañas
- Actualizando de forma constante y con pautas identificables
- Evitando el SPAM o el abuso del autobombo (personalmente me decanto por una proporción del 60%-40% donde el número más bajo corresponde al Spam)
Como en todo, lo mejor es empezar por lo más básico y lo más básico es la
personalización de nuestra página:
Es altamente recomendable explorar y utilizar las posibilidades de personalización que nos ofrece Facebook.
Una vez que tengamos estas pestañas personalizadas conviene prestar especial atención a nuestra “landing page” e ir alternando esta página de destino de nuestros futuros usuarios de vez en cuando. Es muy importante que esta página de destino tenga una clara llamada a la acción que perseguimos en el usuario, esto es, que se haga “seguidor” de nuestra página. Además hay otras técnicas como las pestañas con contenido sólo visible para usuarios que se hagan “fans”.
Exploremos también las posibilidades que ofrece la publicación en el muro acotando regiones y edades. Esto nos ayudará a focalizar nuestros mensajes en grupos o zonas de especial interés para cada una de nuestras acciones.
Una vez que el usuario está dentro de nuestro “perfil público” lo siguiente que se va a encontrar será nuestro muro y ahí entra en juego el
lenguaje en Facebook:
A pesar de que las marcas no son “amigos” el medio sigue siendo el mismo y la forma de interactuar en él sigue siendo la misma; es un sitio informal donde el lenguaje ha de ser informal; no se debe hablar de “usted” ni deben usarse imperativos.
Hay que acercarse sin miedo, hablando de tú a tú. Así estamos cerca del fan, compartimos su tono, sin dejar de lado nuestra misión como empresa.
Sobre los posteos
Procuraremos que nuestros mensajes estén acompañados siempre de imágenes o vídeos ¿Por qué? Porque las imágenes captan más fácilmente la atención del usuario entre las demás actualizaciones de estado.
No utilizemos agregadores RSS para alimentar nuestro muro porque carecen de personalidad y atractivo. Además, estos recolectores suelen publicar varias actualizaciones seguidas, lo cual resulta muy molesto e impide que nuestro mensaje llegue a su destino.
Si quieres consultar qué tipo de contenido puedes proporcionar a tus usuarios puedes hacerlo en este post.
Toca ahora hablar de la
Actualización:
Lo más apropiado es desarrollar un flujo de información constante con pautas identificables, evitando enviar varias noticias seguidas pues corren el peligro de o bien pasar desapercibidas o bien que resultemos cansinos.
Y por último, es altamente necesario que el personal de la empresa se implique en la dinamización del canal, sobre todo al principio, comentando los envíos, aportando ideas e identificando necesidades.
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